Mi lugar favorito de Basalt, Colorado

Mi lugar favorito en Basalt lo encontré en el verano del 2011. Yo llevaba algunos meses de salir con Julian, ahora es mi esposo. Él es un gran “fan” del “outdoors”; de hacer senderismo, de dormir bajo las estrellas, de ponerse lo mismo al día siguiente y de explorar cada montaña, lago o río que se encuentre. Ese año me invitó a venir aquí al río Frying Pan  a acampar en su terreno. Acepté sin saber nada de este valle entre ríos; el Roaring Fork y el Frying Pan. Nunca había hecho campismo, ni pesca. Nada sabía de senderos, mucho menos de osos, gatos monteses, venados, águilas y todos esos vecinos que ahora comparten nuestras vidas.Yo era una “flor de asfalto”, chilanga de buena cepa.

El primer día de acampar encontramos cerca de nuestro campamento un hueso muy largo recién peladito, todavía había restos de sangre, piel y pelos. Julian siguió las huellas con la mirada y encontró restos de popo del animal que había estado ahí, tomó unas fotos de las huellas y del excremento y me dijo vamos a averiguar de qué se trata.Yo pensé que habían sido unos maloras, humanos mal intencionados que nos querían asustar, pues que vengo de una Cd. muy grande y populosa donde hay todo tipo de gente.

Manejamos a este edificio tan simpático y bonito con su verde característico y…fue una auténtica revelación entrar en ese espacio inundado de luz y frescor. Muy acogedor pero moderno fue una experiencia muy parecida a la magdalena de Proust.

Recuerdo que había una escultura de alambre que volaba en esa doble altura que permite ver por los ventanales las montañas. Camine al fondo atraída por el verdor que brillaba por esos cristales, la luz actuaba como un imán, me enamoré de la vista del río y su paisaje.

Recorrí con la mirada los escritorios perfectos para trabajar, los sofás tan cómodos para leer después de una caminata, los contactos para cargar mi celular, periódicos del día para leer y el colmo de mi gozo…muchos, pero ¡Muchos libros! ¡Era el lugar ideal para sobrevivir los 15 de campamento! Caminé por el resto de las instalaciones y me sentí como Alicia en el País de las Maravillas. La arquitectura y diseño de interiores de la sección de niños y jóvenes era lo que yo como maestra de literatura siempre había soñado.

La bibliotecaria nos dio la herramienta perfecta para saber que había sido un Gato Montés, aquí les llaman mountain lion, el que se había merendado al venado que rondaba cerca de nuestro campamento y no era ningún signo humano de amenaza, ni motivo de miedo.

En mi vida de la Ciudad de México nunca hubiera imaginado ir a una Biblioteca Pública a averiguar este tipo de cosas. Las bibliotecas allá son lugares más bien serios y oscuros, para hacer investigación y estudiar, las buenas se encuentran muy lejos de mi casa y la gran mayoría no presta los libros. Lo normal en mi colonia es ir a las librerías como El Péndulo, pedir un café y desear que haya en existencia el libro que busco. Si no lo hay, seguramente me encontraré con alguien conocido para platicar y seguir cafeteando.

Librería El Péndulo , Ciudad de México
Librería El Péndulo, Ciudad de México

La biblioteca de Basalt fue la que verdaderamente me dio la bienvenida a este valle. Me sentí en casa inmediatamente con su comodidad e instalaciones pero lo más importante fue su gente. Los bibliotecarios, que ahora son mis amigos y consejeros, me han enseñado que no hay preguntas estúpidas, que siempre hay una puerta abierta para aquello que quiero investigar o saber. Nunca me he sentido mal por no entender cómo funciona el sistema o solicitar ayuda para encontrar un libro o material. Nunca hay ridículos ni imposibles. Berenicé Forrest, la asistente de Dirección me abrió las puertas de par en par para conducir un grupo que le llamamos El Placer de Leer y que funciona hace 5 años durante el verano.

 

Con su colección de libros sobre fauna, flora  e historia de las Montañas Rocallosas me ha hecho abrir mi corazón a la vida natural que nos rodea. Estar en la biblioteca me trajo nuevas amistades que actualmente son mi tesoro de estas latitudes. La biblioteca me ha brindado nuevos aprendizajes y placeres como escuchar recitales y la mejor música de cámara del festival de Música de Aspen, hasta ver las estrellas a través de un telescopio.

Los libros y las historias eran mi refugio, mi inspiración desde siempre, pero aquí, en la biblioteca de Basalt junto con su personal, me abrieron el hemisferio Norte de mi vida. Es el centro gravitacional que me ha dado pertenencia, razón suficiente para seguir ofreciendo mi tiempo y entusiasmo a esta organización como agradecimiento de tantos placeres recibidos gratuitamente.

 

 

Y tú, ¿Quién eres?

Y ¿Tú quién eres?

Te invito a que hagas este ejercicio: escribir tu perfil como si lo fueras a publicar en redes sociales y te atrevas a subir fotos, yo lo hice y me sirvió para delinear mi identidad actual. La pregunta fundamental ¿Quién soy? siempre nos remite a nuestro prójimo; padres, hermanas y hermanos, hijas, esposo, y también a aquellos lugares o decisiones que nos revelaron lo que hoy somos.

Soy la hermana güera de cinco que no lo son, me pusieron el mismo nombre que mi madre por ser la mayor de las hijas pero le antecedieron un “María” para distinguirme, el cual nunca me llamaron y creo que tampoco me distinguieron. Ahora que mi madre tiene 91 años con Alzheimer galopante se hace unas bolas tremendas cuando le contesto a su, siempre misma pregunta, -Y ¿Tú quién eres?-  Angélica Breña, le contesto y entonces viene una cascada de confusiones que me hacen desear haberme llamado María y ya. Descubro que mi papá no le puso mucha atención a cuál sería mi nombre y eso que asistió a mi bautizo y al Registro Público para obtener mi primer documento de identidad oficial, mi acta de nacimiento que esta manuscrita fue elaborada en la Ciudad de México en 1959, dice María Angélica Breña Malacara, al anverso una serie de garrapatitas corrigiendo la errata por Malagamba. Mis dedos gordos del pie son mi señal distintiva, esféricos y abultados como si fueran una tutsi pop, los pobres siempre sufren de golpes y sus uñas están maltratadas a pesar de los cuidados extras que les doy, los heredé de mi padre, él los tiene en las manos. En una ocasión me dijo una bruja que eran así por que yo he vivido muchas vidas anteriores, entonces me consuela que he evolucionado puesto que no soy una piedra.

 

 

  Tuve la suerte de tener un padre presente y hasta la fecha quiere seguir funcionando como tal pero en mi infancia estuvo tan ocupado trabajando y manteniendo la casa y estudios de todos nosotros que no le dio tiempo de irnos conociendo a cada uno en nuestra individualidad. Mi percepción de cuál es mi lugar en el corazón de mis padres es diferente a la que mis hermanos dicen de mí pero agradezco haber tenido una vida en, lo que ahora llaman, familia tradicional. Conservo buenas fotos impresas de la vida familiar y siempre que pienso en mí de niña se me viene la imagen de una niña alegre, extrovertida y con aura brillante.

 

 

 

Mi inclinación por la literatura y la buena música viene de mi mamá. Ella cultivó la literatura latinoamericana y fue una notable maestra de jóvenes mujeres a nivel preparatoria, licenciatura y maestría. Dejó de ser mi madre a mis 36 años para convertirse en mi  verdadera maestra cuando hice el posgrado en Humanidades. Ella me fomentó la buena cultura y la sensibilidad para descubrir las narrativas de moda del siglo XX, desde tabicones como el Ulises James Joyce hasta revelaciones de mis yoes como Ernesto Sábato, Octavio Paz, y su amado Vargas Llosa. Papá también contribuyó a ese gusto mío por los libros y las Humanidades nos leía los domingos en el desayuno algunos cuentos de Oscar Wilde y siempre recordaré cómo me conmovía el Príncipe Feliz y esa pequeña incauta golondrina que se quedó sin migrar por seguir haciendo lo que el príncipe le decía.

 

He cultivado el hábito de la lectura y el de ser una continua aprendiz de las artes, del francés y del italiano en mi tiempo propio, aquel que me queda para mi deleite, que procuro sea cada vez más.

He tenido el privilegio de amar y ser correspondida en varias ocasiones. De esos amores definitivos y públicos conservo gratísimos recuerdos y espinosas enseñanzas. No puedo decir que no lamento nada de lo que pasó como dice la Piaf pero sí he incorporado las vivencias más dolorosas a mi disco duro de tal manera que ya no sangran, al contrario lubrican y ayudan a que yo camine la vida como si estuviera descalza sobre vidrios y ascuas.

Hay dos lugares entrañables más que favoritos que me han ayudado a ser como soy:

  1. El estudio de mi mamá donde había muchos libros de todo tipo a mi alcance. Buscar las palabras prohibidas y explorar los interiores de esas páginas a mi antojo me enseñó la libertad. Cuando estaba en la edad de la punzada me alejé de esa biblioteca para formar la mía, en esos veranos las tardes lluviosas se prestaban para saltar charcos y soñar con esas historias que leía. Esas dos actividades se mezclaban como café con leche. Ahora cuento con un estudio formado y diseñado por mí. Me gusta sentarme a rodeada de libreros llenos de libros leídos y consultados por mí en todos estos años y con una ventana que en abril se llena de jacarandas.
  2. Ennedi, región en el desierto del Sahara. Fue una verdadera aventura y el mejor regalo que me dio Julián mi esposo en 2014. En el desierto el silencio es de cristal y las estrellas fueron la obra maestra más bella que he visto. Anduvimos en caravana en camellos con nuestro mundo a cuestas. Una gran metáfora de la vida toda.

 

Con el tiempo he descubierto que la felicidad es un estado de ánimo muy volátil y delicado pero que se puede cultivar, algo así como los gusanos de seda y ahora que me estreno como abuela de Kublai (Xavier) con el solo hecho de que exista ese bebé me invade un deseo enorme de estar feliz.

El amor a mis dos hijas me ha acompañado siempre para volver a intentar, para explorar esos horizontes desconocidos, para escoger el camino luminoso. Estoy agradecida con la Vida y con cada una de mis hijas por igual por dejarme ser testigo cercano de sus búsquedas, logros y preguntas. Han sido unas mujeres extraordinarias y las tres genuinamente disfrutamos estar juntas en ocasiones bastante frecuentes  especialmente al compartir opiniones, novelas, risas y lágrimas.

La amistad es mi religión, me gusta entablar franca amistad con personas diversas a mí. Con las y los amigos no siento fronteras ni límitaciones.  Me doy cuenta que tengo más conexión con personas que están en el ámbito de las artes y que poseen una creatividad superior a la media, mi esposo es uno de ellos además del mejor compañero y amante.

Ahora que ya estoy en la sexta década de mi vida los logros profesionales y las credenciales oficiales son accesorios que prefiero no cargar ni mostrar.

 

“También hay cosas buenas ahora, no creas…”

Esta frase la tomé de una carta. Karen Dinesen le escribe una carta a su Tía Lidda (hermana de su mamá) el 18 de abril de 1939. Así como la siguiente:

Estoy agradecidísima por haber podido disponer de este período de tiempo para pensar con claridad lo que voy hacer en la vida, incluso la inseguridad reinante del mundo no va del todo mal para mi estancia aquí, como puede sucederle a otra pobre gente que tiene tanto que perder y tanto que temer.” (Cartas desde Dinamarca. Correspondencia 1931- 1962 Karen Blixen, Nórdica libros 2012.)

Definitivamente la conocida Karen Blixen no tenía nada que perder pues la vida le había regalado una miríada de vivencias y mucho menos tenía nada que temer, ya se había enfrentado hasta con leones en Africa, por no decir la sífilis que le transmitió su marido.

Un vistazo rápido a su vida: Nace el 17 de abril de 1885 en una hacienda situada entre Copenhague y Elsinor, Dinamarca. Es la mediana de tres hermanas y dos hermanos. Educada en su casa como todas las familias de la alta burguesía de su época. Los niños si asistían a la escuela. Su padre proveniente de una estirpe de terratenientes, militar, escritor y crítico político sacude a su familia suicidándose en 1895. Karen o Tanne, como firma en sus cartas, apenas tenía 10 años de edad.

Poco antes de cumplir treinta años se prometió a su primo segundo el Barón Bror von Blixen- Finecke y, yo diría por conveniencia, se casaron en Mombasa en 1914. Año en que inicia la Guerra Mundial, el resto ya se lo saben…

En 1921 La baronesa se convierte en una mujer autónoma; administradora, capataz, maestra , amante, cazadora, exploradora y dama de sociedad de la colonia inglesa en Africa del Este. Precisamente en donde ahora es Karen en Nairobi, que, por cierto, actualmente es el barrio “nice” de Nairobi, equivalente a las Lomas.

En 1931 se regresa a Dinamarca porque su estado de salud era muy frágil (la sifilis estaba a todo lo que daba, y su madre se apagaba) su granja cafetalera en las faldas de la Ngong Hills había quebrado, y, a pesar de que, lo último que hubiera deseado es confrontar a su sociedad europea con el sello del fracaso en la frente, regresó a la casa familiar enfrentando la humillación y afrontando la inseguridad mundial que amenazaba a toda Europa de nuevo.

Sin embargo, siempre el regreso a casa y permanecer en ella sin mucho qué hacer trae descubrimientos enusitados. Para Karen a sus 46 años fue encontrarse con un cofrecito donde su madre guardaba todas las cartas que ella le había escrito desde África y al releerlas se inspiró para escribir la inolvidable “Out of Africa” publicada en 1937 tanto en inglés y danés por ella misma. Acto seguido le compraron los derechos para la inolvidable película caracterizada por Robert Redford y Meryl Streep, que seguramente muchas de nosotras vimos deleitadas.

Desde entonces esa primera oración “I had a farm in Africa, at the foot of the Ngong Hills..” Nos trae recuerdos maravillosos. https://youtu.be/OHW7a5hJJfU

Regresando a la carta del principio que le escribe a la tía, encontré esta frase que evoca ecos el día de hoy:

“Sobre la situación mundial no hay mucho que escribir, hay que estar dispuestos para lo que sea que vaya a venir, para mí lo que sucede ahora no me parece mucho peor que lo sucedido en tiempos pasados”

Continuará…

Angélica Breña.

Antes de Desaparecer

 

Entiendo que la razón principal de hacer un Paro Nacional es el de protestar contra la indiferencia que ha mostrado nuestro gobierno con respecto a la alarmante cifra de feminicidios que venimos cargando por décadas pero que recientemente se ha agudizado y se ha enfatizado la falla de las autoridades competentes y respuestas eficaces.

El domingo mis hijas me corrigieron pues yo dije que en México hay un promedio de tres mujeres al día asesinadas y resulta que son 10. Me cayó una bola de boliche en estómago al darme cuenta que estábamos sentadas 5 mujeres de 8 comensales en la mesa y que al día siguiente esa cifra sería de nuevo 10 si no es que más.

No sé mucho de leyes y reglamentos en cuanto a cómo es el procedimiento para meter a la cárcel y darle la pena mayor a un tipo que mata a su mujer, a la cual acostumbra golpear y, supongamos que esta vez, se le pasaron las copas y le dio con más coraje por ser mujer hasta matarla, o a un tipo que se roba a una niña de nueve años la viola y luego la mata. O a un tipo que comete un homicidio accidental cuando roba un banco.

Lo aterrorizante es nombrar a Ingrid como lo estamos haciendo, lo grave es que ya es parte de nuestra cotidiana conversación y que ya casi no nos estremecemos al escuchar una nueva desaparecida.  Saber que la Administración de Justicia y el Poder Judicial lo apuntan y no dan una pronta respuesta o proponen una solución contundente.

 

Lo escandaloso es que cuando le pregunté a la Sra. Genoveva, que viene a mi casa a limpiar y lavar los martes, y que, vive en la Neza.  – ¿Geno, ya sabes que va a pasar el nueve de marzo? Le pregunté suavemente.

  • Sí. Dijo bajando los ojos y se miró los zapatos como si algo le apretara.
  • Y, ¿te unirás al Paro?

Me contestó que no puede dejar de trabajar en la tienda de jarciería ni un día pues con ese sueldo ella compra la comida y la prepara para que cenen sus dos hijas y su esposo en la noche juntos. El resto del día cada uno de los miembros de familia se procura el desayuno y el almuerzo en los larguísimos trayectos a sus trabajos. Entonces mi esposo le propuso que cambiara el día con nosotros y que contará de inmediato con su sueldo de los martes y que ese martes en vez de venir aquí reponga el día 9 en la tienda. Ya que su jefe y dueño de la tienda no está dispuesto atender personalmente a los clientes pues le da claustrofobia.

– Así podrás unirte al Paro, le dijo Julian.

Ella esbozó una sonrisa turbada, con una mirada bondadosa y húmeda nos comentó que la hijita de 8 años de su vecina había desaparecido hacía días y que ya no sabían ni que hacer. No sé, si Genoveva hará el Paro, y cómo lo hará pero la noticia de esa niña me dejó helada.

Las respuestas del Presidente López Obrador al respecto del día 9 de marzo son devastadoras, siento que deberíamos hacer un Paro a las “Mañaneras”. Que no tenga ni una persona delante de él escuchando sus sinsentidos y necedades. Que todos los y las periodistas, comunicadoras y demás audiencia no asista un día. Que lo dejen hablando solo un día. Pero esto nunca va a suceder…

Entonces lo que he decidido hacer para unirme al Paro es:

  • No moverme de mi casa.
  • No hacer labores que son propias de ama de casa.
  • No prender el teléfono celular. No ver la mañanera, ni ningún otro noticiero.
  • No consumir ni un megadato, no conectarme a internet, pues también es consumo.
  • No matar el día ordenando cajones o haciendo limpieza profunda que nunca tengo tiempo de hacer.
  • Desaparecer en el ámbito público. Ser una desparecida.

 

Lo que sí voy hacer es:

  • Comer alimentos que ya los tenga previamente en el refrigerador o que los prepare o compre mi esposo.
  • Meditaré especialmente por las mujeres de mi país que han sido asesinadas.
  • Leer “Lisístrata” de Aristófanes con mucha atención. Lo anexo por si se quieren unir a esta lectura
  • Escribir sobre las experiencias de desigualdad de género que he tenido a lo largo de mi vida. (No se preocupen no las publicaré)
  • Escuchar música interpretada por mujeres, cuya obra haya sido compuesta por mujeres. La estoy bajando en este momento para no consumir google play o Spotify.
  • Ver una película previamente bajada dirigida por mujeres que tengan temas de mujeres como “Orlando” de Sally Potter basada en la novela de Virginia Woolf y, que era de mis favoritas, o alguna otra por Doris Dörrie. O Mujercitas.

Ahora cuéntame tú ¿Cómo te unirás al Paro? Tenemos unos días para escucharnos antes de desaparecer.

Angélica Breña

 

I have the simplest tastes. I am always satisfied with the best. O. W.

Elvira es una ávida lectora y, como dice un experto en neurociencia  “la lectura es la mejor gimnasia posible para nuestro cerebro a cualquier edad. Nos estimula, nos proporciona bienestar, placer, y nos enseña a entender mejor al otro, a ponernos en su piel y, por ende, a convivir mejor en sociedad”.

La consigna era traer una carta de amor, ella eligió uno de los más excelsos momentos del  romanticismo y del arte. Empezó sin preámbulos con el saludo de la carta:

“Mi dulce rosa, mi delicada flor, mi lirio de los lirios, será a buen seguro en la prisión donde tendré que probar el poder del amor…”

 Elvira hace una pausa y dice – ¿Ya saben de quién se trata? -. Y como yo le quedaba enfrente, su mirada me inquiría, me sentí turbada pues no tenía ni la más remota idea. Siguió.

“Hubo momentos en los que pensé que hubiera sido sabio separarnos. ¡Ah momentos de debilidad y de locura! Veo que ello habría mutilado mi vida, arruinado mi arte, roto los acordes musicales que forman un alma perfecta. Aunque cubierto de fango te enalteceré…

 

La carta la escribió Oscar Wilde a Bosie cuando lo acaban de condenar culpable. Elvira nos relata lo sucedido:

Bosie y Oscar son más que amigos. Se conocen en 1891 y Wilde ve en el apuesto y caprichoso joven su objeto de deseo. El marqués de Queensberry, padre de Bosie, al enterarse de la relación, intenta ponerle fin. En un momento determinado, éste deja una nota en el club donde habitualmente acude Wilde que reza “A Oscar Wilde, que alardea de sodomita”. El escritor lleva a juicio al padre de Douglas por difamación e injurias, pero el proceso se vuelve en su contra y es acusado de grave indecencia, es condenado y pasa  años en la cárcel. La mentalidad de la sociedad que reinaba en esa época era obcecada, estrecha y voraz, la moral victoriana. Moral que arruinó la vida de uno de los más grandes y citados autores.

Elvira sigue leyendo la carta y la despedida nos conmueve a todas:

He decidido que es más noble y hermoso permanecer aquí. No podemos estar juntos. No quiero ser llamado desertor ni cobarde. Un nombre falso, un disfraz, una vida acosada, nada de eso me gusta, pues tú te has mostrado en esa alta colina donde se transfiguran las cosas bellas…”

 Elvira comentó los grandes momentos literarios de Wilde, su agudeza, su poesía , su sentido del humor, sin pronunciar ningún juicio a su vida sexual, sin perdonarle ni condonarlo. Sólo apreciando el legado literario que Wilde nos dejó. Es esta conducta la de la verdadera inclusión y empatía. Nos demostró que su gran Viaje del Aprendizaje ha dado frutos ejemplares. ¡Gracias!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TINDER se concibió en el Surrealismo.

 

Sofi es, quizá, la más informada y actualizada del grupo. Siempre sabe lo que está pasando en el ambiente político, económico y sabe de las nuevas tendencias que impregnan nuestro panorama. Seguramente sus dos hijos, que son unas lumbreras, entablan con ella ricas conversaciones de temas actuales en la sobremesa de los domingos. Es una mujer muy completa pues a través de todos estos años nos ha demostrado tener un profundo conocimiento de lo humano: del dolor, de la amistad y la Fé.

En esta ocasión escogió una simpática carta de Remedios Varo dirigida a un soberano Desconocido. Sofi dijo -es el antecedente del tinder-. Y, si lo lees con atención, lo es.

Lectora date un respiro surrealista y lee la propuesta de esta maravillosa artista mexicana, Remedios Varo dando click abajo.

Remedios Varo (1)

Energía Radiante

 

 

Es muy interesante ver los procesos de asociaciones y atracciones que hay en los lectores con los autores.

Una de los mayores gustos de Rocío es hacer ascensos y caminatas en las montañas. Recuerdo hace mucho cuando hicimos juntas El Paso de Cortés como sus ojos brillaban una energía radiante. Ella escogió una carta cuya fuerza cósmica nos remite a los volcanes mexicanos. Nada menos que de Dr. Atl a Carmen Mondragón, Nahui Ollin.

 

 

Fulgor vertiginoso
Radiación destructora de la muerte
Ansia luminosa de mayor esplendor
Desesperación de mayor vida
Hoguera en cuyo centro vibra la llamarada azul de tu más vivo deseo
Inquietud ardiente
Energía radiante
Flama suavemente coronada de áureo resplandor
Fulguración en cuya lumbre la conciencia se precipitó como un planeta desorbitado en el fuego de un sol…
Es tu nombre el más grandioso símbolo de las cosmogonías
Es tu boca la más humana de todas las bocas
Son tus ojos dos abismos abiertos entre el polvo sideral
Anillos de una nebulosa a través de los cuales se miran los abismos del caos
Gloria ardiente es tu cuerpo y es tu pensamiento una rotación que conmueve el universo e ilumina mi corazón.
Dr. Atl

 

 

La Cama Vacía

Hace muchos años que tengo el privilegio de ser amiga de María Jessen y una de sus cualidades es su activa disposición a lograr lo que se propone, no se le atora nada. A falta de impresora transcribió con su puño y letra la carta de la Carrington elegida. Podríamos decir que es un homenaje de una gran mujer británica a una gran artista británica.

Antes de leernos la carta nos contó amenamente los andares de Leonora Carrigton, cómo es que llegó a México, quiénes eran los surrealistas de aquella época y Maria nos presentó una arista muy femenina, muy real de Leonora Carrington leyendo esta carta que le escribió a Renato Leduc.

Aunque su matrimonio con Leduc fue por conveniencia había la trampa de los fornicadores.

Documental en inglés de Leonora carrington . 10 minutos

Mustang

Querido Z:

Creo que a estas alturas del partido ya podemos hablar clara y sencillamente. Nuestra “relación” ya está añejada. ¿Fue en el 76 que te conocí? Una cuarentena de años y tú sigues hablándome por teléfono en mi cumpleaños deseándome un día feliz y nada más. Y yo te sigo contestando sin muchas ganas pero tratando de ser amable pues así me enseñaron. Sin embargo me regresa esa regurgitación de malestar con sabor a traición.

Esta carta es más bien para pedirte perdón. Por muchos años me sentí ofendida y nunca me atreví a externártelo pues a mi parecer tú no actuabas con esa intención. Ahora que estoy indagando en aquellos recuerdos insistentes que me dejaron sin poder hablar y que quiero desarmarlos surge este que he llamado mustang.

Pues amigo de Sergio, te quiero decir que ya no me siento ofendida porque tú te me declaraste cuando tu mejor amigo, mi recién esposo, y único novio, aún no estaba del todo frío. No fuiste a su funeral pero sí te apersonaste frente a mí, en mi oficina unos días después de las exequias ¿Febrero? Me invitaste a comer. Elegiste un lugar cerca de mi depa de recién casada, o más bien de recién viuda, sin muebles, lleno de regalos envueltos con moño blanco que no me servían para nada. Un samovar de plata, lámpara de cristal italiano, un cuadro original de la pintora X, charolas y charolas de todos los tamaños pero vacías… sin lugar donde sentarnos, secreter donde había un portarretratos de plata con una foto a color muy grande de ese muchacho de 26 años que conocíamos tan bien.

Yo orgullosa y recién titulada administradora de empresas ya había quebrado la primera empresa en mis manos, el funeral de Sergio me llevo a la bancarrota, sin chequera que pudiera cubrir la deuda de la luna de miel y los elevados gastos de un ataúd forrado de satín que se utilizaría menos de 24 hrs pues después venía la cremación, que fue aún más costosa. Como una perra flaca y sarnosa me acerqué a mi suegro gimiendo, le pedí que se hiciera cargo de los gastos de cremación pues, su hijo no tenía ni un peso. Ahí entendí cuando uno dice “ni en qué caerse muerto”. También entendí lo que la Woolf nos enseñó a todas la mujeres, debemos tener la capacidad de pagar nuestra propia habitación para ser mujeres y no muñequitas de trapo adornadas y almidonadas.

Pero regresemos a ese día en que yo, por primera vez vomité bilis en el baño de damas de aquel lugar cercano a mi departamento. Tú me recogiste en la mi oficina, tal y como lo convenimos , y al verme con un traje sastre de motita de corte europeo y blusa de seda china bordada en el pecho, te admiraste de no encontrar a la niña llorosa e insegura. Me chuleaste y sonreíste con esa peculiar sonrisa que te distinguía como bon vivant, un gozador. Me pediste que fuéramos a un lugar cercano a mi casa pues así dejaríamos mi coche y tú me llevarías en tu deportivo mustang, mismo modelo en el que Sergio se mató inexplicablemente. Hablamos de los amigos que habían estado en el funeral, tú te disculpaste de no haber ido a ni una misa de las nueve que habían organizado las familias y como lo ordenaba la tradición católica. Comimos yo no se qué , pues fueron tiempos en que todos los sabores eran grises y fríos. Tomamos unos whiskies y con el café me miraste a los ojos deteniéndote, y lo soltaste…

– “Quiero ser tu primera opción

-Siempre me has atraído-. Con mirada pícara me dijiste .

…. (Sin encontrar palabras , ni expresión permanecí muda y estancada)

-No fui a su boda porque no hubiera podido soportar verte vestida de blanco con otro

…(seguía sin palabras)

Le señalé su argolla de casado, con mirada inquisitiva, pues tamborileaba sus dedos en el mantel.

-No, mi matrimonio no está funcionando, nunca estuvimos realmente enamorados.

Sin ninguna vergüenza o congoja alzaste la poblada ceja que atravesaba tu frente y, con un brillo en tus ojos desconocido para mí, acercaste tu rostro a mi oído y susurraste.

-Podemos empezar los dos nuestra nueva vida en otro lugar del mundo. Yo tengo la residencia gringa y creo que puedo hacer negocios en El Paso.

Yo, sin decir una palabra giré mis piernas al lado opuesto de tí, me puse de pie como pude y caminé lentamente al baño. Apenas y me dio tiempo de llegar a vomitar todas tus palabras. No tenía fuerzas para enojarme, no supe cómo explicarte que esa joven mujer que veías ahí había gastado toda su energía en estar de pie, en arreglarse para ir a su trabajo y poder pagar sus gastos. Que luchaba a toda costa evitar regresar al cobijo de sus padres o de sus suegros que parecía gozaban al decirme que yo era una hija más y que se harían cargo de mí. Que ese temple era prestado por unas horas porque al cabo de la tarde me desplomaría llorando en el lado de la cama que cada vez era más vacío, frío y silente. Que las noches eran eternas, que el techo de la habitación tenía unas manchitas azules y otras cositas pegadas que no alcanzaba saber qué eran. Que yo le había prometido a Sergio, al desaparecido, que guardaría nuestro secreto de que estábamos en bancarrota. Y puesto que yo no me había ido con él a ese desconocido y misterioso lugar, ahora viviríamos una vida doble: yo en esta Tierra y en este tiempo trataría de sentir por los dos todo lo que él ya no sentía y él desde Allá estaría conmigo siempre, no me volvería a dejar. Un amor tan fuerte no podía tener ese ridículo fin.

Pero tú, amigo de Sergio, no sabías nada de todo esto, y mis fuerzas estaban tan menguadas que preferí la ruta de los buenos modales. Te agradecí la comida y te dije que lo tenía que pensar serenamente, me dijiste -“No hay prisa sólo quería que lo supieras-. Me abriste la puerta y me ayudaste a subir a tu flamante mustang que aguijoneaba mi corazón al tratar de pensar qué había pasado, ese 13 de enero de 1982, en el otro mustang en el que que Sergio tuviera ese accidente irreparable que en 10 hrs le quitó la vida. Cuando llegamos a casa, yo, de nuevo siguiendo las formas de la educación recibida, te pregunté

-¿Gustas pasar?- Es una pregunta automática que siempre hacemos los mexicanos pero que en realidad no significamos. Al igual que cuando decimos “ahí nos vemos” ¿acaso no sabemos que no volveremos a ver a esa persona?

Dijiste que sí. Entraste al mausoleo de los sueños rotos. En la entrada aún estaba el arbolito de navidad sin adornos pues el accidente fue el 13 de enero y no nos había dado tiempo de decidir si guardarlo o regalarlo era tan pequeño ese departamento que no había espacio más que para los inútiles regalos de bodas. Te detuviste frente a un portarretratos grande donde la fotografía de Sergio mostraba su sonrisa inolvidable bajo ese bigote que me había besado tantas veces y sus ojos color charco que me han acompañado hasta hoy. Tu bajaste la cabeza, volteaste el portaretratos para evitar que nos viera, le diste la espalda y te aproximaste a mí. Me tomaste de las manos acercándote y sentiste mi resistencia que casi era un desmayo. Me hiciste prometer que te vería de nuevo. Yo no tuve más valor ni fuerza para mandarte a volar. No era una película donde una cachetada hubiera sido la acción. Era mi vida real sin libreto, ni dirección, era mi duelo. Solo yo cargaba ese malestar, y estaba en ese callejón sin salida. Me había casado con una promesa “Hasta que la muerte nos separe”, y la muerte llegó antes de los 100 días de haber dicho -Sí acepto.

Le habías sido infiel y desleal a Sergio, tu mejor amigo y me llevaste de corbata pues me hice cómplice de esa infidelidad sin siquiera saberlo, estaba tan rota que no tenía esa fuerza de carácter que me había metido en tantos problemas, estaba tan muerta por dentro que no reaccioné como solía hacerlo, pues mi carácter colérico estaba en coma. Y en vez alzar la voz y exigirte respeto a mi duelo sólo te advertí que no estaba preparada para ninguna relación amorosa, ni carnal, y tú muy “comprensivo” dijiste – – – ¡Ah no!, eso será después no te preocupes, sólo déjame estar cerca.

Esa noche le conté todo a mi mejor amiga, me temblaba la voz, lagrimones escurriendo y con una rabia contenida que me provocaba escalofríos. Sentía que había sido yo la serpiente de la tentación, que quizás por no haber portado luto tú sentiste que yo podía ser una conquista más. Pero la mera verdad creo que fue haberme atrevido a quedarme en el departamento e ingeniármelas para pagar renta, en vez de correr de regreso al seno materno o al cobijo de mis suegros lo que daba entrada a una nueva mujer. Eran mis primeros pasos como persona autónoma, sin estado civil de casada.

Me carcomía pensar que Sergio había sido testigo de mi pasividad ante tí. Tu aproximación dejo ecos que había escuchado desde ese portarretratos. Me taladraba la idea de que Sergio había visto como me tomaste de las manos para besarme y yo no te di un bofetón, él había sido testigo de prometerte que te vería de nuevo.

Pero todo eso estaba y ha estado dentro de mí todos estos años, y tu habrás cargado con lo que te correspondía. Ahora me doy cuenta que no fue la ofensa o la traición. Sólo fue que se rompía esa burbuja protectora de la compasión a los deudos que los mantiene en el limbo mientras asimilan que el muerto desaparece para siempre de esta Tierra. Yo vivía dentro un velo que me mantenía fuera de la realidad donde me lamía mis heridas y mis actos eran automáticos.

Tus palabras e intenciones rasgaron ese velo y de nuevo me lancé a sentir, a pensar, a vivir. Ahora ya no importa si fue demasiado pronto o no, si fue correcto o no, pues mi recuerdo de Sergio y su amor por mí sigue intocado, sigue siendo como lluvia fresca después de un día caluroso, y que expide olor a tierra mojada en vez de polvo. Siempre que pienso en él me aparece su mirada enamorada y su boca a punto de besarme, todavía lo puedo ver saliendo de la regadera con la toalla enredada en la cintura y su pelo rizado escurriendo abrazándome por detrás y cantándome al oído mientras yo me acababa de arreglar frente al espejo para ir al trabajo ese mismo día del accidente. Eramos unos enamorados recién casados, ¿Qué más dicha puede haber?

Te volví a ver algunos días después en el café Balmoral, un salón de té dentro de un hotel en Polanco que se prestaba para desayunos de negocios. Me contaste toda tu situación, una empresa en quiebra con problemas laborales, una esposa que ya no te quería, un divorcio deseado pero no consumado y una única salida huir a El Paso con la esperanza de que tu hermano te acogiera. Yo te escuché atentamente y te recomendé con un experto en materia legal. A los pocos días, una madrugada las campanadas del recolector de basura me despertaron el alma. Decidí mudarme justo ese día, darle la vuelta a ese espacio y empezar de nuevo, sin rumbo pero moverme de ahí.

Ya ves que las facturas llegan siempre, y yo te cobre la mía. Te llamé para que me ayudaras, fuiste un super-héroe ante todos , mis padres felices veían que por fin me levantaba de ese marasmo y empezaba a moverme. Todos te agradecieron haberte encargado de todo, empacar, tirar, contratar mudanza y niña-viuda. Una vez instalada en mi nuevo mini-espacio te fuiste y creo que no te volví a ver sino después de muchos años. Eso sí tu llamada de cumpleaños se instaló desde ese momento. Supe que liquidaste tu empresa y claro que te casaste de nuevo y fuiste padre. No volviste a ocupar mi mente, sólo se quedó ese malestar de haber provocado en tí ese ¿sentimiento?, ¿deseo?, ¿mecanismo de huída?, da igual ahora lo veo más claro. Ya no te culparé y mucho menos me culparé. Lo veo desde varias aristas y cada uno de nosotros actuamos por diferentes motivos. No, yo no soy la serpiente de la tentación, soy y fui una mujer que estaba descubriendo su propia identidad.

Sí Z hoy con el corazón latiendo de gratitud te lo escribo. Mira que haberme ayudado a dar esos primeros pasos para una nueva vida… ¿Quién iba a decir que esa fue la preparación para volver a buscar el amor? Sí, cuando ya se ha probado amar y ser amada en un mismo período de tiempo y por la misma persona a la cual amas, una quiere volver a estar ahí, así, locamente enamorada.

A mí me quitaron el tapete de la comodidad de un jalón.¿Demasiado pronto? no creo, en el momento perfecto pues me tuve que reinventar sin ningún código o receta a seguir. Fue intenso pero no doloroso. Fue aceptar nuestra condición humana.

Una larga carta para un breve Adiós

Angélica

Land Ho! Tierra a la vista!

¡Dios bendito! ¡Hurra, Hurra, Hurra! Tierra a la vista! Land Ho dice el mensaje de inreach.

También ¡Bendito este siglo de las comunicaciones! Es, realmente asombroso, que mientras estoy en mi apretado asiento del avión. Puedo ver en mi pantalla individual que vamos a 12,000 m de altura y  que faltan 2hrs para llegar a Papeete. Asombroso es también, que puedo comprar tiempo de internet en mi laptop, abrir el correo electrónico y leer el mensaje de Malaika TIERRA A LA VISTA LAND HO.
Prácticamente estamos arriba de Malaika, sobrevolando esos mares.
No hay palabras, sólo emociones y agradecimiento.

God blessed! Hurrey, hurrey, hurrey! Tierra a la Vista! Land Ho says the inreach message.

Blessed this  High Tech communications century. Amazing is that I can be in my little sit inside an airplane which is flying at 12,000 m altitude, and be able to have wifi , open my laptop and see Malaika´s message : TIERRA A LA VISTA  LAND HO! Amazing is that we are almost in the same point of the South Pacific , but we are flying above a blue sky, and they are sailing in cloudy humid seas.

No words, only feelings and gratefulness